dimecres, 9 de setembre de 2009

Et reliqua



Decía Nietzsche que, para él, la literatura (y en especial, el rol del escritor) personificaba ese deseo inherente y reservado de los seres humanos de estar en otra parte, de ser diferente a lo que se es y ajeno a lo que se tiene. Ese concepto se opone con la música en el sentido que la música traslada ese deseo recóndito de abstracción del escritor a la realidad.

Uno de los efectos de una buena novela (o lo que sea) es absorber la conciencia individual para transformarla en una conciencia literaria: uno pasa a ser lo que lee, y se identifica con eso (o lo rechaza). La música, en cambio, explosiona la conciencia individual. En mi caso nunca estoy tan dentro de mí como cuando escucho música, potencia mi conciencia hasta el punto de permitirme su identificación. Mientras que la literatura es el deseo de evasión y de estar en otra parte, la fuga temporal y escurridiza de uno mismo, la música es la evasión del entorno, el billete de ida a lo que somos, sentimos y pensamos. Es casi una contradicción de opiniones que complementan mi vida y a su vez explican muchas cosas. Por qué no puedo leer o estudiar y escuchar música a la vez, por ejemplo.

Cuando pienso en todo esto, si me lo preguntan, veo que no puedo elegir entre las dos. La cosa es simple: la música me hace sentir viva, la literatura hace que viva lo ajeno. Reflexión versus efugio, el eterno problema.

4 comentaris:

eu ha dit...

"Por qué no puedo leer o estudiar y escuchar música a la vez, por ejemplo. "

amén!

Gemma ha dit...

Wow, totalment d'acord! Mai no m'havia aturat a pensar en això... La música ens porta endins nostre, la literatura en canvi ens ajuda a evadir-nos de nosaltres mateixos. Les dues igual de necessàries i agradables. Chapeau. :)

Marieta ha dit...

Jo només puc estudiar amb música de fons :P . A vegades m'aturo a escoltar-la!

Anònim ha dit...

Ei, molt xulu el blog, dius coses molt interessants :)