dimarts, 3 de març de 2009

Asonancias



El dolor tiene una cierta nobleza cuando hay una canción que lo exprese. O cierta poesía, cuando en realidad te encuentras de cara en el lodo. Si logras que el dolor sea trascendental, significa que quizás lo sufres por alguna razón. Por eso las canciones tristes son geniales.

También existe la otra cara de la moneda. Las otras canciones. Los MGMT de la vida, por decirlo de alguna forma. Estas canciones son la ducha que te pegas después de levantarte del lodo y ves como el fango se diluye con el agua y el jabón. Se despide de tu cuerpo livianamente mientras tú lo ves correr hacia el desagüe, como si ése fuera su único lugar. Y sabes que es cuestión de tiempo que se depure.